La batalla del Ebro

 

Después de la retirada de Aragón, el ejército popular podría haberse colocado a la defensiva. La línea XYZ estaba conteniendo el avance de Franco sobre Valencia. Podría haber reorganizado sus fuerzas y esperar desde una posición ventajosa la ofensiva nacional. Pero la República necesitaba una victoria para fortalecer la moral propia, y, sobre todo para convencer a las potencias europeas de que la guerra no estaba perdida.

" Resistir es vencer". La política de Negrín, presidente del Consejo y ministro de Defensa, de resistencia ultranza se manifiesta en la ofensiva del Ebro, planificada militarmente por el general Rojo.

No era solo cuestión de prestigio. Alargar la contienda podría suponer la intervención de Francia en el marco de una conflagración general en Europa. Durante los días de la batalla se desarrolla la crisis de los Sudetes, pero el pacto de Munich aleja cualquier esperanza de internacionalización.

La ofensiva es una acción audaz, bien planificada y bien ejecutada, pero con carencias básicas. La inferioridad en artillería y sobre todo aviación: los aparatos alemanes e italianos dominan los cielos. La dificultad de los suministros. La falta de transportes.

El Ejército del Ebro, mandado por el coronel de milicias Juan Modesto estaba organizado en tres cuerpos, el V, al sur, mandado por Líster. el XV, en el centro, por Tagüeña y el XII al norte por Etelvino Vega. Las operaciones se desarrollan en la Terra Alta de Tarragona, un terreno en principio sin mayor valor estratégico, en el arco del río entre Mequinenza y Amposta.

Explotando la sorpresa, el 25 de julio de 1939 el Ejército del Ebro cruza el río. Avanza haciendo en un solo día 4.000 prisioneros. Pero no consigue conquistar sus dos primeros objetivos, Vilalba d`Arcs y Gandesa. El 1 de agosto Modesto ordena ponerse a la defensiva. Han conquistado 300 kms/2, dominan buenas posiciones defensiva, pero están encajonados entre el enemigo y el río.

Franco podría haber seguido avanzando sobre Barcelona, pero opta por aniquilar a lo mejor del ejército enemigo. Serán siete contraofensivas, todas ellas frontales. Dos ejércitos, en total 400.000 combatientes, en un duelo de carneros, con el que se ha comparado a veces, que supone la más larga y terrible de todas las batallas de la guerra.

En la madrugada del 16 de noviembre los últimos hombres de Tagüeña cruzan el puente de hierro de Flix, antes de volarlo. La batalla del Ebro ha terminado.

En total, ambos bandos han tenido 100.000 bajas. Los nacionales han hecho 20.000 prisioneros. Ha sido una terrible carnicería. En la Terra Alta han muerto cerca de 20.000 soldados, casi 2/3 republicanos

Descanso y preparación

 

Después de pasar a la orilla izquierda del Ebro, la compañía de transmisiones de José Luis se instala en Tortosa. No están mal, si no fuera por los terribles bombardeos nacionales.

La Brigada es trasladada a Lérida, para participar en la ofensiva de Balaguer, que fracasa, y no llegan a entrar en combate.

 

Son meses tranquilos.

 

José Luis pasa por Tárrega, Tarrés, la Granadella, pueblos de una rica región agrícola, en la que todavía se pueden encontrar alimentos.

 

En Tarrés están instalados en la iglesia. En Granadella pasa revista a las tropas el general Hernández Saravia, jefe del Ejercito del Este.

En julio se acaba la tranquilidad.

 

De nuevo, caminando, hacia el sur, hasta la ribera del Ebro.

El paso por Flix

 

A las 00:15 minutos del 25 de julio de 1938 el Ejército del Ebro cruza el río por cuatro puntos. Fayón, al norte y Amposta, al sur, dos maniobras de diversión y en el centro, en los ataques principales, por Flix y Ascó, el XV Cuerpo de Tagüeña, y por Mirabet el V de Lister.

José Luis es de los primeros en cruzar por Flix. El jefe de la Brigada, comandate Fidel Ruiz Sánchez, requiere con él a un grupo de transmisionista. Intenta pasar a pie, pero desiste y pide una barca, en la que le acompaña el grupo de transmisionistas de José Luis.

 

A pesar del fuego enemigo llegó sano y salvo a la otra orilla. Muchos de sus compañeros, que no saben nadar, se ahogan en el río al caer desde las barcas.

El campo está prácticamente libre. Se avanza despacio. En La Fatarella reciben fuego amigo, lo que retrasa la conquista de Vilalba d'Arcs, donde el avance republicano se detiene.

 

El pueblo y la sierra de La Fatarella, Ascó y Vilalba serán los escenarios de la batalla para José Luis

La batalla del transmisionista

 

Cuando el frente queda estabilizado, la compañía de transmisiones de José Luis se instala en La Fatarella, en el puesto de mando de Tagüeña.

 

Desde allí, hacen servicio en una centralita bien protegida de Ascó, pero, sobre todo, reparan las líneas a lo largo del frente. Hay que seguir el cable por el campo durante kilómetros hasta encontrar la rotura y unir de nuevo las dos puntas. José Luis disfrutaba cuando podía transmitir con heliógrafo, en código morse, que no olvidara en toda su vida.

 

Sufren los bombardeos de la artillería y la aviación y algunas veces llegan a la primera línea, como en el cementerio de Vilalba d'Arcs. Protegidos en la tapia del fuego enemigo, la reparación de la línea se demora y su teniente les amenza con que la próxima vez que se retrasen les abrirá expediente disciplinario.

 

También hay momentos de tranquilidad para escribir a la familia y los soldados aprovechan las provisiones del pueblo de esta zona agrícola.

Prisionero que no pasado

El 15 de noviembre las resistencias republicanas se derrumban. Es el último día de la batalla.

 

José Luis es enviado con otros cuatro compañeros a recoger el último cable que comunicaba con el frente. Las unidades de primera línea están retirándose, pero ellos siguen adelante. Con un pánico tremendo, José Luis ve como los comisarios políticos apuntan con su pistola a los soldados que quieren huir, que lloran como niños

 

Quedan en tierra de nadie y se guarecen entre las piedras del fuego enemigo.Ven llegar a los requetés. José Luis y un compañero salen de su escondite y dicen a los soldados enemigos "nosotros nos pasamos". Los requetés le quitan el abrigo.

 

Los llevan ante un tte. coronel nacional: "nos hemos pasao, somos de transmisiones".

 

La escena, cuyo relato se puede leer en la imagen, termina con un escalofriante "con estos haced lo que queráis".

 

José Luis ha sobrevivido a siete meses de guerra, pero le quedan por delante ocho meses de cautiverio.

El cruce del Ebro se hizo en muchos puntos sobre pasarelas flotantes

Negrín en una visita al frente del Ebro

Franco supervisó las operaciones desde el Coll del Moro, cerca de Gandesa. En lugar de   bloquear al Ejército del Ebro y seguir su avance sobre el norte de Cataluña optó por su aniqulación

Una placa recuerda en Flix la voladura del Puente de Hierro por Tagüeña y el fin de la batalla

Relato de José Luis sobre la imagen de fondo de la iglesia de Tarrés

El cruce del Ebro de José Luis

El combate en las tapias del cementerio de Vilalba, sobre la imagen de los útiles de los tansmisionistas, el teléfono y la bobina de cobre

Relato de José Luis sobre imagen de fondo de prisioneros republicano

Documentales de TVE con guión de Jorge Martínez Reverte

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