La batalla de Aragón

 

Después de reconquistar Teruel, el ejército franquista lanzó el 7 de marzo de 1938 una ofensiva que en pocas semanas pulverizó a los republicanos, muy desgastados después de la batalla de Teruel.

 

Tomada Lérida el 3 de abril, Franco podría haber avanzado sobre Barcelona, pero prefirió atacar Valencia, una decisión estratégica discutida por sus propios generales.

 

Los nacionales avanzan por el Maestrazgo. Para taponar la sangría el mando republicano envía a la 3ª División, al mando del mayor de milicias Manuel Tagüeña. Estaba formada por dos brigadas mixtas, la 31ª y la 33ª, había tenido una actuación destacable en el frente del Guadarrama y entonces se encontraba de reserva.

Para José Luis y sus compañeros la batalla es una continua retirada, siempre bajo los bombardeos de la aviación enemiga.

La batalla termina con la retirada del ejército republicano por Tortosa el 18 de abril. El 19, la IV División de Navarra, mandada por el coronel Alonso Vega, toma Vinaroz. La España republicana ha quedado partida en dos. Por una parte, Cataluña al otro lado del Ebro, y de otra el sector centro-sur-este.

Tagüeña

 

Tagüeña era un joven doctor en Física y Matemáticas, de solo 24 años, perteneciente a las Juventudes Comunistas. Fue un jefe militar inteligente y prudente, que quedó oscurecido por la proyección propagandística de Modesto, Líster o el Campesino.

 

La peripecia vital de Tagüeña es apasionante. Comandante del XV Cuerpo de Ejército en la batalla del Ebro, exilado en Rusia, profesor de la Academia Frunze en Taskent (Tayikistán) durante la II Guerra Mundial, asesor militar de Tito, recupera su actividad científica y académica en Checoslovaquia y, poco a poco, lleva a cabo su personal desestalinización, hasta lograr escapar a México, donde morirá en 1971, con solo 58 años.

Su relato Testimonios de dos guerras - una de las fuente que he utilizado para reconstruir la historia de mi padre- es esencial para entender la radicalización de aquella juventud, su sacrificio, la derrota, el estalinismo... de cómo un científico con porvenir se convierte en un jefe militar e hipoteca su vida en su lucha por la justicia.

Hacia el frente

 

La 33ª Brigada estaba acuartelada en Torrelaguna. En ella se alistó voluntario José Luis el 5 de marzo, justamente para evitar ser enrolado en una unidad de choque. Pero el 16 de marzo la brigada recibe la orden de acudir al frente de Aragón.

 

Se había acabado la diversión y empezaba -dice- José Luis, el viaje de la tragedia.

La tropa, mezcla de veteranos y reclutas sin instrucción, parte como si fuera de excursión, cantando cuplés.

 

José Luis habla de autobuses, pero Tagüeña precisa que la 33ª Brigada viaja en camiones Dodge recién llegados, mientras que la 31ª lo hace en viejos camiones rusos, que se averían continuamente. Una breve parada en la plaza de Castelar de Valencia (hoy del Ayuntamiento), donde se reparten latas de sardinas y directamente de ahí al frente.

 

En poco más de 48 horas se traslada toda una división al frente. Es el movimiento de tropas republicanas más rápido de toda la guerra.

Bautismo de fuego

 

Tagüeña relata el caos que se encuentra al llegar al Maestrazgo.

El coronel Menéndez, jefe del Ejército de Maniobra, lo primero que le dice es si sus soldados no saldrían corriendo cuando tuvieran encima 50 aviones bombardeándolos. Tagüeña dice que no y, ciertamente, las dos brigadas tienen un comportamiento ejemplar, porque consiguen contener a los nacionales y permiten una retirada más ordenada.

 

Los bombardeos de la aviación son para los soldados una pesadilla. José Luis está en la compañia de transmisiones y, por tanto, solo a veces se encuentra en primera línea de fuego, pero relata en sus memorias varios bombardeos terribles y su pavor cuando el cielo se cubría de pavas (bombardeos alemanes Heinkel-111).

Prat del Compte

Su compañía entra de noche en Valderrobres y al día siguiente logra el contacto con la Brigada en una vaguada cerca de Prat de Compte. Es un momento crítico.

 

En paralelo, los relatos de José Luis (izquierda) y Tagüeña (derecha), con la imagen de fondo de Prat del Compte

Requetés navarros llegan al Mediterráneo el 19 de abril de 1938. La España republicana queda dividida en dos

Manuel Tagüeña Lacorte

Sobre la imagen de fondo de Torrelaguna, relato de José Luis

Avión de bombardeo alemán Heinkel-111

Los túneles de Cherta

José Luis participa en un combate decisivo, el de los túneles de Cherta.

 

El 3 de abril se establece una línea de resistencia frente a la italiana División Littorio. Tagüeña sostiene que su División consiguió en Cherta evitar la caída de toda Cataluña.

 

José Luis, que elogia la valentía de sus oficiales no profesionales, pasa momentos terribles en los túneles  durante el bombardeo de la aviación enemiga. Mientras, el comandante Guerrero disparaba desde la boca del túnel contra los aviones enemigos.

La retirada depara a veces buenos momentos, como cuando su pelotón encuentra alimentos -pan, vino, chorizo- abandonados por la intendencia en una huída apresurada. Un alto en el camino para atenuar el hambre.

Y siguiendo en paralelo al Ebro llega por fin a Tortosa.

Tortosa

En la retirada, la Compañía de Transmisiones se instala unos días en unos hotelitos, en la orilla derecha del Ebro, junto a unas antiguas cocheras del tranvía de Tortosa.

 

Son días de tranquilidad y buen humor para los jóvenes soldados.

Relato de José Luis, sobre la imagen de fondo de los túneles de Cherta

Relato de José Luis, junto a la imagen de los tanvías de Torotosa a principios del siglo XX

Poco dura la tranquilidad. El 18 de abril los nacionales llegan al barrio de Ferrerías, en la orilla derecha del río.

Por los puentes de Tortosa ya han pasado casi todos los efectivos del Ejército Popular. José Luis es de los últimos en cruzar, antes de la voladura de los puentes.

Relato de José Luis, sobre la imagen de fondo del puente de l'Estat volado

José Luis se enreda con los cables de la voladura, afortunadamente sin consecuencias. Los transmisionistas se refugian en unas casas cercanas e inmediatamente la gran explosión.

 

José Luis reconoce, otra vez, el valor del comandante (José Luis no usa el tratamiento republicano “mayor”) Guerrero, que cubre la retirada.

 

Mientras tanto, Tagüeña ha sido nombrado jefe del XV Cuerpo y no acompaña a sus hombres en el paso del Ebro, porque se encuentra en Falset para hacerse cargo de su nuevo mando.

El Ejército Republicano se fortifica en la orilla izquierda del Ebro. El 25 de julio lo cruzará de nuevo, en lo que será la batalla más cruenta de toda la guerra.

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